El filósofo
En un lugar de la Francia cuyo nombre insisto en olvidar, un filósofo se aburría a horrores mientras jugaba al solitario con él mismo...
De tal guisa, un sábado por la mañana mientras se descartaba, pués Descartes era su nombre, le sobrevino un pensamiento desconcertante y revolucionario que, sin saberlo él, sería la semilla de una nueva concepción de la realidad. Así fue que se dijo:
-Pienso!.....luego.....colecciono sellos de todas las épocas!
Y este pensamiento, que se le había escapado de las profundidades más profundas de su subconsciente, le gustó pero no le gustó... y lo encontró bonito y feo a la vez... y se dijo que algo fallaba... y cambió el contenido pero no la forma... y con el mismo marco pero con pinturas nuevas sonaba de lo más lindo:
-Pienso!... luego... se me garratiban las fulanias.... isto!
Y habiendo escupido semejante frase contra pared tan blanca reflexionó largo rato sumido en una preocupación azul (no se esfuercen en comprenderlo), y comprendió que tal razonamiento era bueno pero malo... culto pero tosco... agudo pero obtuso... dulce pero amargo... y cambió el contenido pero no la forma... y con el mismo marco pero con pinturas nuevas sonaba de lo más lindo:
-Pienso!... luego... pongame una cañita!... isto...
Y cierto es que le agradó mucho (la cañita) pero, como buen filósofo que era, también le decepcionó... y no encontrándose suficientemente ingenioso ni categórico, pero viendo que iba por buen camino y que el final estaba cercano, se agenció abundantes cañas y siguió soltando gilipolleces con mismo forma, pinturas nuevas y contenido lindo que sonaban de lo más marco... (!?):
-Pienso!... luego... Angel Cristo!
-Pienso!... luego... te he visto!
-Pienso!... luego... ministro!
-Pienso!... luego... insisto!
-Pienso!... luego... insisto!
-Pienso!... luego... insisto, insisto e insisto!
Y siguió insistiendo durante horas y horas hasta que se le acabó la paciencia... y la cerveza. Cabizbajo y contrariado se disponía a asumir su derrota ante sí mismo cuando de pronto, su cansancio le llevó a adoptar una postura peculiar: sentado, apoyó un codo en su rodilla derecha, y la cabeza sobre el puño fuertemente cerrado. Abatió los párpados y sin buscar encontró:
-Pienso?...
-Pienso?...
-Pienso!... luego... EXISTO!!!
Y dándose cuenta de que existía también descubrió que se aburría un huevo y que con tantas cañas había agarrado una peda horrorosa, así que se dijo que aquello no podía ser..."que por ahí vas mal René"... y después de vomitar un poquito se fue a la cama y le dijo a su almohada:
-La filosofía da resaca... luego... mañana me hago una lobotomía y me olvido de que existo...
Y quedóse sorprendidísimo de la respuesta del cojín:
-Cucuruchos de nata!!
Reciclado por,
RUDEN FRETSBO
De tal guisa, un sábado por la mañana mientras se descartaba, pués Descartes era su nombre, le sobrevino un pensamiento desconcertante y revolucionario que, sin saberlo él, sería la semilla de una nueva concepción de la realidad. Así fue que se dijo:
-Pienso!.....luego.....colecciono sellos de todas las épocas!
Y este pensamiento, que se le había escapado de las profundidades más profundas de su subconsciente, le gustó pero no le gustó... y lo encontró bonito y feo a la vez... y se dijo que algo fallaba... y cambió el contenido pero no la forma... y con el mismo marco pero con pinturas nuevas sonaba de lo más lindo:
-Pienso!... luego... se me garratiban las fulanias.... isto!
Y habiendo escupido semejante frase contra pared tan blanca reflexionó largo rato sumido en una preocupación azul (no se esfuercen en comprenderlo), y comprendió que tal razonamiento era bueno pero malo... culto pero tosco... agudo pero obtuso... dulce pero amargo... y cambió el contenido pero no la forma... y con el mismo marco pero con pinturas nuevas sonaba de lo más lindo:
-Pienso!... luego... pongame una cañita!... isto...
Y cierto es que le agradó mucho (la cañita) pero, como buen filósofo que era, también le decepcionó... y no encontrándose suficientemente ingenioso ni categórico, pero viendo que iba por buen camino y que el final estaba cercano, se agenció abundantes cañas y siguió soltando gilipolleces con mismo forma, pinturas nuevas y contenido lindo que sonaban de lo más marco... (!?):
-Pienso!... luego... Angel Cristo!
-Pienso!... luego... te he visto!
-Pienso!... luego... ministro!
-Pienso!... luego... insisto!
-Pienso!... luego... insisto!
-Pienso!... luego... insisto, insisto e insisto!
Y siguió insistiendo durante horas y horas hasta que se le acabó la paciencia... y la cerveza. Cabizbajo y contrariado se disponía a asumir su derrota ante sí mismo cuando de pronto, su cansancio le llevó a adoptar una postura peculiar: sentado, apoyó un codo en su rodilla derecha, y la cabeza sobre el puño fuertemente cerrado. Abatió los párpados y sin buscar encontró:
-Pienso?...
-Pienso?...
-Pienso!... luego... EXISTO!!!
Y dándose cuenta de que existía también descubrió que se aburría un huevo y que con tantas cañas había agarrado una peda horrorosa, así que se dijo que aquello no podía ser..."que por ahí vas mal René"... y después de vomitar un poquito se fue a la cama y le dijo a su almohada:
-La filosofía da resaca... luego... mañana me hago una lobotomía y me olvido de que existo...
Y quedóse sorprendidísimo de la respuesta del cojín:
-Cucuruchos de nata!!
Reciclado por,
RUDEN FRETSBO
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bufanda -